Quiénes somos

Nuestra historia comienza en 1984

Trufa Mudéjar nació en 1984 de la mano de José y Emilia, pioneros en el cultivo de trufa negra en Teruel.

Trufa Mudéjar es una empresa familiar de tercera generación dedicada a la producción de trufa negra Tuber melanosporum. Nuestra historia comienza en 1984, cuando José Yago y Emilia Villalba decidieron apostar por un sueño: producir trufa de manera suficiente para comercializarla… sin renunciar jamás a lo esencial: un proceso 100% natural y respetuoso con la tierra.

La semilla de este proyecto se plantó mucho antes. José descubrió el mundo de la trufa acompañando a recolectores franceses de la zona del Périgord y Sarlat, que cada temporada viajaban a los montes de Teruel para “cazar” trufa. En aquel entonces, la trufa era un producto silvestre, rodeado de misterio, una tradición transmitida de padres a hijos y basada en años de prueba y error.

El conocimiento sobre su ciclo de vida era escaso, casi mágico.

Nuestra historia comienza en 1984

Trufa Mudéjar nació en 1984 de la mano de José y Emilia, pioneros en el cultivo de trufa negra en Teruel.

Trufa Mudéjar es una empresa familiar de tercera generación dedicada a la producción de trufa negra Tuber melanosporum. Nuestra historia comienza en 1984, cuando José Yago y Emilia Villalba decidieron apostar por un sueño: producir trufa de manera suficiente para comercializarla… sin renunciar jamás a lo esencial: un proceso 100% natural y respetuoso con la tierra.

La semilla de este proyecto se plantó mucho antes. José descubrió el mundo de la trufa acompañando a recolectores franceses de la zona del Périgord y Sarlat, que cada temporada viajaban a los montes de Teruel para “cazar” trufa. En aquel entonces, la trufa era un producto silvestre, rodeado de misterio, una tradición transmitida de padres a hijos y basada en años de prueba y error.

El conocimiento sobre su ciclo de vida era escaso, casi mágico.

De la observación al conocimiento

En ese contexto, nuestra familia comenzó a investigar qué condiciones eran necesarias para obtener trufas de la máxima calidad. Tras años de observación, pruebas y ensayos, llegamos a la conclusión de que había cuatro factores imprescindibles.

Especie arbórea

Trabajamos con encinas autóctonas (Quercus ilex), que producen de forma natural las esporas necesarias para que la trufa negra se desarrolle correctamente bajo tierra.

Clima

La trufa necesita climas extremos: veranos calurosos e inviernos fríos. Estas condiciones, muy propias de Teruel, permiten una maduración lenta y de alta calidad.

Terreno

Nuestras fincas están a 1.100 metros de altitud, en terrenos aireados y bien drenados que favorecen el crecimiento natural de la trufa y su intensidad aromática.

Suelo

La Tuber melanosporum prospera en suelos calizos con un pH entre 7,5 y 8,5, el rango ideal para que el micelio se desarrolle y el fruto madure correctamente.

 

Calidad ecológica certificada

Toda nuestra producción está certificada como ecológica (AR-2813/PV).
No utilizamos pesticidas, fertilizantes químicos ni prácticas que alteren el equilibrio del suelo. Cada trufa se extrae, limpia y clasifica a mano, garantizando trazabilidad completa desde la finca hasta el cliente.

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